sábado, 21 de septiembre de 2013

A medida que vas haciéndote más viejo, te vas acercando más a la muerte

Para mí, el primer principio de la vida es la meditación. Todo lo demás es secundario. Y la infancia es el mejor período. A medida que vas haciéndote más viejo, te vas acercando más a la muerte y cada vez se vuelve más difícil meditar.

Meditación significa adentrarte en tu inmortalidad, en tu eternidad, en tu divinidad. Y los niños son los más cualificados para esto porque todavía no están sobrecargados de conocimientos, de religión, de educación, todavía no están sobrecargados con toda clase de basura. Son inocentes.  Pero por desgracia, su inocencia se considera ignorancia.


Osho

La muerte es la mayor ficción que existe.

Crecer es profundizar en el principio de la vida; no es acercarse a la muerte, sino alejarse de ella. Cuanto más profundices en la vida, mejor entenderás la inmortalidad que llevas dentro. Te estás alejando de la muerte; llegará un momento en el que te des cuenta de que la muerte es como cambiarse de ropa, de casa, de forma... no muere nada, nada puede morir.

La muerte es la mayor ficción que existe.

Para crecer, simplemente observa un árbol. A medida que crece el árbol, las raíces van profundizando. Hay un equilibrio; cuanto más alto es el árbol, más profundas son sus raíces. No puede haber un árbol de 50 metros con unas raíces pequeñas; no aguantarían un árbol tan grande.  En la vida, crecer significa profundizar en ti mismo, ahí es donde están tus raíces.


Osho

martes, 17 de septiembre de 2013

Dios nunca cierra una puerta a menos que ya haya abierto diez para ti.

  "El problema está en la mente humana. La mente humana se enfoca en ciertas cosas. Por ejemplo, si te has acostumbrado a pasar por una puerta, creas una especie de visión túnel: no puedes ver ninguna otra puerta. Sólo ves esa puerta, te vuelves inconsciente de las otras puertas. Y cuando esa puerta única se cierra entras en pánico a causa de tu visión túnel.
     
El hombre que está buscando a Dios tiene que aprender a abandonar la visión túnel, tiene que aprender a permanecer alerta y disponible a todas las posibilidades.

     Si una puerta se cierra, diez puertas se abren inmediatamente para ti. Esta no es una declaración filosófica, es simplemente un hecho. Pero tú sólo miras a través de tu pasado. Estás tan obsesionado por el pasado que no puedes ver que se están abriendo otras puertas. Ni siquiera puedes creer que hay otras puertas. Sólo conoces una puerta, se ha vuelto familiar para ti. Puedes salir y entrar por esa puerta mecánicamente, sin consciencia: ésta no es necesaria; te has habituado a ella.

     Ahora se cierra, y hay un gran dolor, gran miedo y gran agonía. La agonía no está ocurriendo porque la puerta está cerrada, la agonía está ocurriendo porque tú tienes visión túnel. No puedes ver ningún otro lugar, sólo tienes una visión enfocada.

     Permite que tus ojos sean un poco más amplios.
     Y recuerda, Sanai dice que Dios nunca cierra una puerta a menos que ya haya abierto diez para ti. Entonces simplemente mira a tu alrededor y las encontrarás.

     Y ésa es también mi experiencia, trabajando con miles de meditadores. Sucede cada día: toda vez que una puerta se cierra... y las puertas viejas tienen que cerrarse, de no ser así, ¿cómo crecerás y ascenderás?  Si sigues pasando siempre por la misma puerta, entonces no es posible la transformación. Las puertas deberán cerrarse para que te veas forzado a moverte desde un nuevo ángulo hacia una nueva dimensión.

     El maestro intenta cerrar tus puertas viejas de todas las maneras...

     Y toda vez que una puerta se cierra, duele. Pides crecer pero toda vez que una puerta se cierra, duele. Te enojas, te enfureces. Y no entiendes la aritmética simple: si deseas el crecimiento siempre tendrás que estar listo para pasar por nuevas visiones, nuevos territorios, nuevos planos. Y lo viejo no es peligroso, es seguro y conveniente: eso lo sé y todos los maestros lo saben. Pero si permaneces con lo viejo, tú sigues siendo lo viejo y tú permaneces muerto.

     La vida está con lo nuevo. Cada momento tiene que ser una muerte y una resurrección. ¡Muere al pasado a cada momento!

     Y es aquí donde el discípulo es puesto a prueba: ésa es la primera prueba. Cuando una puerta se cierra, el discípulo cree que otras diez deben haberse abierto. Se olvida de la puerta cerrada y empieza a mirar alrededor buscando las puertas que deben haberse abierto. Eso es confianza.


     Confía en la vida, confía en Dios, confía en la existencia".

Osho, Unión Mística. El camino sufí
http://osho-maestro.blogspot.com/

sábado, 14 de septiembre de 2013

«Camina por el río, pero no dejes que el agua te toque los pies.»

Relaciónate con otros, pero relaciónate también contigo mismo. Ama a otros, pero ámate también a ti. ¡Sal fuera! El mundo es bello, está lleno de aventuras, es un reto, te enriquece. No pierdas esa oportunidad. Cada vez que el mundo llame a tu puerta y te llame, sal al exterior. Sal sin miedo. No hay nada que perder y puedes ganarlo todo. Pero no te pierdas. No salgas y te pierdas. Vuelve a casa de vez en cuando. Olvídate a veces del mundo; hay momentos para la meditación.

Cada día, si quieres estar equilibrado, debes equilibrar lo exterior y lo interior.  Deben pesar lo mismo, para que nunca quedes descompensado por dentro.

A esto se refieren los maestros zen cuando dicen: «Camina por el río, pero no dejes que el agua te toque los pies.» Vive en el mundo, pero no seas del mundo. Puedes estar en el mundo, pero no permitas que el mundo esté en ti. Cuando entras en casa, estás en casa...  como si el mundo entero hubiera desaparecido.

Hotei, un maestro zen, estaba de paso por una aldea. Era una de las personas más hermosas que jamás hayan pisado la tierra. La gente lo conocía como El Buda que ríe, porque todo el tiempo estaba riendo. Pero a veces se sentaba bajo un árbol en esta aldea estaba sentado bajo un árbol con los ojos cerrados y no reía, ni siquiera sonreía, estaba completamente en calma y recogido. Alguien le preguntó:
-¿Cómo es que no te ríes, Hotei?
Él abrió los ojos y respondió:
-Me estoy preparando.
El que le había preguntado no entendió la respuesta.
-¿Qué quieres decir con eso de que te estás preparando?
-Tengo que prepararme para la risa. Tengo que darme un descanso. Tengo que entrar y olvidarme del mundo para poder volver rejuvenecido y reír de nuevo.

Si de verdad quieres reír, tendrás que aprender a llorar. Si no puedes llorar, si no eres capaz de derramar lágrimas, serás incapaz de reír. Un hombre de risas es también un hombre de lágrimas... así está equilibrado. Un hombre bienaventurado es también un hombre de silencio. Un hombre extático es también un hombre centrado. Las dos cosas van unidas. Y de esta unidad de polaridades nace un ser equilibrado. Y ese es el objetivo.


Osho

Aplica conciencia a todos tus actos.

En India se cuenta una antigua historia:
Un gran sabio envió a su principal discípulo a la corte del rey Janak para que el joven aprendiera algo que le faltaba.
El joven decía:
-Si tú no puedes enseñarme, ¿cómo va a poder enseñarme ese Janak? Tú eres un gran sabio; él es solo un rey. ¿Qué sabe él de la meditación y la conciencia?
-Tú sigue mis instrucciones -le dijo el gran sabio-. Ve a él, inclínate ante él; no seas egoísta, pensando que tú eres un sannyasin que él es un vulgar padre de familia, que él vive
en el mundo, que es mundano y tú eres espiritual. Olvídate de todo eso. Te envío con él para que aprendas algo, así que de momento él es tu maestro. Y yo lo sé, he intentado enseñártelo, pero no puedes comprenderlo porque para comprenderlo necesitas un contexto diferente. La corte de Janak y su palacio te darán el contexto adecuado. Tú ve allá, inclínate ante él. Durante estos pocos días, él me representará. . .

De muy mala gana, el joven fue a la corte. ¡Era un brahmin, de la casta más alta! ¿Y qué era aquel Janak? Era rico, tenía un gran reino, pero ¿qué podía enseñarle a un brahmin?
Los brahmins siempre piensan que pueden enseñar a la gente. Y Janak no era un brahmin, era un kshatriya, la casta guerrera de India. Se los considera inferiores a los brahmins; los brahmins son los primeros, los principales, la casta más alta. ¿Inclinarse ante aquel hombre?

¡Jamás se había hecho tal cosa! Un brahmin inclinándose ante un kshatriya es algo que va contra la mentalidad india.
Pero el maestro lo había dicho, así que había que hacerlo. Fue de mala gana, y de mala gana se inclinó. Y al inclinarse se sentía muy irritado con su maestro porque aquella situación de tener que inclinarse ante Janak le resultaba desagradable.

Una hermosa mujer estaba danzando en la corte, y la gente bebía vino, y Janak estaba sentado con aquel grupo.

Al joven aquello le parecía condenable... pero aun así se inclinó.
Janak se echó a reír y dijo:
-No es preciso que te inclines ante mí si te parece tan condenable. Y no tengas tantos prejuicios antes de haberme experimentado. Tu maestro me conoce bien, y por eso te ha enviado aquí. Te ha enviado para que aprendas algo, pero esta no es manera de aprender.
El joven respondió:
-No me importa. Él me ha enviado y yo he venido, pero mañana por la mañana me marcharé porque no creo que aquí pueda aprender nada. De hecho, si aprendo algo de ti, habré malgastado toda mi vida. No he venido a aprender a beber vino y ver bailar a bellas mujeres, y todo este desenfreno...

Janak sonrió y dijo:
-Puedes marcharte por la mañana. Pero ya que has venido y estás tan cansado, por lo menos descansa esta noche y por la mañana podrás irte. Y quién sabe... la noche podría ser el contexto del aprendizaje para el que tu maestro te ha enviado a mí.
Aquello le pareció muy misterioso. ¿Cómo iba la noche a enseñarle algo? Pero bueno, tenía que pasar allí la noche, así que más valía no armar mucho alboroto. Se quedó.

El rey ordenó que le prepararan la habitación más hermosa del palacio, la más lujosa.
Acompañó al joven, se encargó de todo lo referente a su cena y su cama, y cuando el joven se acostó, Janak se retiró.
Pero el joven. no pudo dormir en toda la noche, porque al mirar hacia arriba vio una espada desenvainada que colgaba de un hilo muy fino justo encima de su cabeza. Aquello era muy peligroso: en cualquier momento, la espada podía caer y matar al joven; así que se quedó despierto toda la noche, vigilando para poder evitar la catástrofe en caso de que se produjera. Por la mañana, el rey le preguntó:
-¿Era cómoda la cama?, ¿era cómoda la habitación? -¿Cómoda? -exclamó el joven-.
Todo era cómodo... pero ¿y la espada? ¿Por qué me hiciste esa jugarreta? ¡Ha sido muy cruel!

Estaba cansado, había venido a pie desde el lejano ashram de mi maestro, en el bosque, y tú me gastas esa broma tan cruel. ¿Qué es eso de colgar una espada de un hilo tan fino? Tenía miedo de que soplara una ligera brisa y acabara conmigo. No he venido aquí para suicidarme.
El rey dijo:
-Quiero preguntarte una cosa. Estabas tan cansado que te habrías quedado dormido con mucha facilidad, pero no has podido dormir. ¿Qué ocurrió? El peligro era grande, era cuestión de vida o muerte. Por eso te mantuviste despierto, alerta. Esa es mi enseñanza. Ya puedes irte. Pero si quieres.! puedes quedarte unos días y observarme. ..
»Aunque estaba sentado aquí en la corte, mientras bailaba una hermosa mujer, yo estaba alerta a la espada que cuelga sobre mi cabeza. Es invisible. Su nombre es muerte. Yo no miraba a la mujer.

Así como tú no pudiste disfrutar del lujo de tu habitación, yo no bebía vino. Era consciente de la muerte, que puede llegar en cualquier momento. Soy consciente de la muerte en todo momento. Por eso vivo en un palacio y aun así soy un ermitaño. Tu maestro me conoce y me comprende. Y también comprende lo que yo comprendo.
Por eso te ha enviado aquí. Si vives aquí unos cuantos días, puedes observar por tu cuenta.

¿Quieres saber cómo hacerte más consciente? Hazte más consciente de la precariedad de la vida. La muerte puede llegar en cualquier momento. Puede llamar a tu puerta en el próximo instante. Puedes seguir inconsciente si crees que vas a vivir eternamente, pero ¿cómo puedes vivir inconsciente si la muerte está siempre rondando? ¡Es imposible! Si la vida es momentánea, una burbuja de jabón que con un pinchazo desaparece para siempre, ¿cómo puedes seguir inconsciente?
Aplica conciencia a todos tus actos.


Osho

Así es como has llegado a ser un desgraciado...

Es un fenómeno muy simple; tanto si eres feliz como si eres desdichado, el fenómeno es muy simple. Un hombre que atiende a sus necesidades y las sigue es como un río que fluye hacia el mar. El río no dice «hay que fluir hacia el este o hacia el oeste»; simplemente busca el camino. Ir hacia el este o hacia el oeste da lo mismo. El río que fluye hacia el mar no tiene deseos; solo conoce sus necesidades. Por eso los animales parecen tan felices. ¿No tienen nada y son felices? ¿Y tú, que tienes tantas cosas, eres tan desdichado? Hasta los animales te superan en belleza y en felicidad. ¿Qué es lo que pasa? Los animales no tienen una mente consciente que controle y manipule el subconsciente; no están divididos.


Osho

martes, 10 de septiembre de 2013

Las actividades son las mismas, pero yo ya no soy mismo.

Un maestro Zen estaba sacando agua del pozo, y un devoto que. había oído hablar de él y venía desde muy lejos para verlo le preguntó:
-¿Dónde puedo encontrar a Fulano, el maestro de este monasterio?
Pensaba que aquel hombre tenía que ser un sirviente, que sacaba agua del pozo.
¿Cómo va Buda a traer agua del pozo? ¿Cómo va Buda a limpiar el suelo?
- El maestro se echó a reír y dijo:
-Yo soy la persona que andas buscando.
El devoto no se lo podía creer, y dijo:
-He oído hablar mucho de ti, pero jamás te imaginé sacando agua del pozo.
-Pues eso era lo que hacía antes de iluminarme -dijo el maestro-. Sacar agua del pozo, cortar leña... Eso es lo que hacía antes y eso es lo que sigo haciendo. Soy muy eficiente en esas dos cosas: sacar agua del pozo y cortar leña. Ven conmigo. Lo siguiente que voy a hacer es cortar leña. Obsérvame.
-Pero entonces, ¿qué diferencia hay? -preguntó el hombre-.
Antes de iluminarte hacías esas dos cosas, después de la -iluminación sigues haciendo las mismas dos cosas. ¿Qué diferencia hay? El maestro se echó a reír.
-La diferencia es interior. Antes lo hacía todo dormido; ahora
lo hago todo conscientemente, esa es la diferencia. Las actividades son las mismas, pero yo ya no soy mismo. El mundo es el mismo, pero yo no soy el mismo. Y como ya no soy el mismo, el mundo tampoco es el mismo para mí.
La transformación tiene que ser interior: Esa es la auténtica renuncia: el mundo de antes desaparece porque el ser de antes ha desaparecido.


Osho

tú no te fijas nada en ti mismo. Solo te fijas en los de más, y eso no sirve de nada

Las personas solo se fijan en los demás; nunca se molestan en observarse a sí mismas. Todo el mundo está observando -esa es la forma más superficial de observar- lo que hace el otro, lo que lleva puesto el otro, el aspecto que tiene el otro... Todo el mundo observa; observar no es nada nuevo que tengas que introducir en tu vida. Solo hay que profundizar, apartar la mirada de los demás y dirigirla hacia tu propio interior: tus sentimientos, tus pensamientos, tus estados de ánimo y por último hacia el observador mismo.

Un judío va sentado en un tren, enfrente de un sacerdote. -Dígame, reverendo -
pregunta el judío-. ¿Por qué lleva usted el cuello de la camisa al revés?
-Porque soy un padre -responde el sacerdote.
-Yo también soy padre, y no llevo el cuello así-dice el judío. -Ah, pero es que yo soy padre de miles -dice el sacerdote. -Entonces -replica el judío-, tal vez debería llevar al revés los pantalones.
La gente se fija mucho en todos los demás.

Es fácil referirse de los actos ridículos de otros, pero ¿te has referido alguna vez de ti mismo? ¿Nunca te has encontrado haciendo algo ridículo? No, tú no te fijas nada en ti mismo. Solo te fijas en los de más, y eso no sirve de nada.


Osho

lunes, 9 de septiembre de 2013

El hombre de conciencia no solo es bueno, es mucho más

La moral se ocupa de las buenas cualidades y las malas cualidades. Un hombre es bueno -según la moral- cuando es honrado, sincero, auténtico, digno de confianza.

El hombre de conciencia no solo es bueno, es mucho más. Para el hombre bueno, la bondad lo es todo; para el hombre de conciencia, la bondad es solo un subproducto. En cuanto te haces consciente de tu propio ser, la bondad te sigue como una sombra. Ya no es necesario hacer ningún esfuerzo por ser bueno; la bondad se convierte en tu modo de ser.  Eres bueno, como los árboles son verdes.

Pero el «hombre bueno» no es necesariamente consciente. Su bondad es el resultado de un gran esfuerzo, está luchando con sus malas cualidades: la tendencia a robar, la deslealtad, la insinceridad, la violencia. En el hombre bueno siguen existiendo, solo que reprimidas; pueden hacer erupción en cualquier momento.

El hombre bueno puede transformarse en un hombre malo con mucha facilidad, sin ningún esfuerzo... por que todas esas  malas cualidades están ahí, solo que aletargadas, reprimidas basado en el esfuerzo. Si deja de esforzarse, inmediatamente harán erupción en su vida. Y las buenas cualidades son solo cultivadas, no naturales. Se ha esforzado mucho por ser honrado y sincero, por no mentir... pero ha sido un gran esfuerzo y eso cansa.

El hombre bueno está siempre serio, porque tiene miedo de todas las malas cualidades que ha reprimido. Y está serio porque en el fondo desea que le honren por su bondad, que le premien. Lo que anhela es ser respetable.
La mayoría de los que llamáis santos son solo «hombres buenos».
Solo existe una manera de trascender del «hombre bueno», y es aportar más conciencia a tu ser. La conciencia no es algo que se pueda cultivar; está ya ahí, solo hay que despertarla. Cuando estás totalmente despierto, todo lo que hagas será bueno, y lo que no hagas es malo.

El hombre bueno tiene que hacer inmensos esfuerzos para hacer el bien y evitar el mal. El mal es una tentación constante para él Es una elección: en todo momento debe elegir el bien y no elegir el mal. Por ejemplo, un hombre como el mahatma Gandhi... era un hombre bueno: toda su vida se esforzó por estar en el lado del bien. Pero a los setenta años de edad todavía tenía sueños sexuales, que le producían mucha angustia. «En mis horas de vigilia, puedo mantenerme completamente libre del sexo. Pero ¿qué puedo hacer cuando estoy dormido? Todo lo que reprimo durante el día vuelve a surgir por la noche.»

Esto demuestra una cosa: que eso no se ha ido a ninguna parte, que sigue dentro de ti, aguardando. En cuanto te relajas, en cuanto dejas de hacer esfuerzo -y al dormir tienes por lo menos que relajarte y dejar de esforzarte por ser bueno-, todas las malas cualidades que habías estado reprimiendo empezarán a llenar tus sueños. Tus sueños son tus deseos reprimidos.

El hombre bueno está en constante conflicto. Su vida no es una vida alegre; no puede reír cordialmente, no puede cantar, no puede bailar. Está juzgándolo todo constantemente. Su mente está llena de condenas y juicios. Y como él se esfuerza tanto por ser bueno, juzga a los demás según los mismos criterios. No puede aceptarte tal como eres; solo puede aceptarte si cumples sus exigencias de bondad. Y como no puede aceptar a la gente tal como es, la condena. Todos vuestros santos se hincharon a condenar a todo el mundo; según ellos, todos sois pecadores.

No son estas las cualidades del hombre auténticamente religioso. El hombre auténticamente religioso no tiene juicios ni condenas. Solo sabe una cosa: que ningún acto es bueno y ninguno es malo... la conciencia es buena y la inconsciencia es mala. El inconsciente puede incluso hacer algo que a todo el mundo le parece bueno, pero para el hombre religioso no es bueno. Y puedes hacer algo malo, y todos te condenarán excepto el hombre religioso.

Él no puede condenarte, porque no eres consciente; necesitas compasión, no juicio, no condena.

No mereces el infierno, nadie merece el infierno.
Cuando se llega a un punto de absoluta conciencia, ya no es cuestión de elegir...
simplemente, haces cualquier cosa y es buena. La haces inocentemente, como tu sombra cuando te sigue, sin esfuerzo. Si tú corres, la sombra corre; si te paras, la sombra se para...
pero no hay esfuerzo por parte de la sombra.

Al hombre de conciencia no se le debe considerar sinónimo de hombre bueno. Es bueno... pero de un modo muy diferente, desde un ángulo muy diferente. No es bueno porque esté intentando ser bueno; es bueno porque es consciente. Y en la conciencia, el mal, lo malo, todas esas palabras condenatorias, desaparecen como desaparece la oscuridad al llegar la luz.


Osho

Profundiza cada vez más en ti mismo hasta que encuentres el centro de tu ser

No me interesa decirte que te libres de tus defectos, que seas bueno, que mejores tu carácter... no, en absoluto. No me interesa nada tu carácter. Lo único que me interesa es tu conciencia.

Hazte más alerta, más consciente. Profundiza cada vez más en ti mismo hasta que encuentres el centro de tu ser. Estás viviendo en la periferia, y en la periferia siempre hay turbulencias. Cuanto más profundizas, mayor es el silencio que predomina y en estas experiencias de silencio, luz, alegría, tu vida empieza a desplazarse hacia una dimensión diferente.

Los errores, las equivocaciones, empiezan a desaparecer.
Así que no te preocupes por los errores, las equivocaciones y los defectos. Preocúpate de una sola cosa, de un solo fenómeno. Concentra toda tu energía en un único objetivo: cómo hacerte más consciente, cómo despertar más. Si pones toda tu energía en ello, tiene que ocurrir, es inevitable. Es un derecho que tienes por nacimiento.


Osho

Cuando uno es inconsciente sigue cometiendo los mismos errores

¿Cuántas reglas puedes imponer a la gente? Es estúpido, absurdo. Esa es la manera que tiene la gente de ser religiosa, y aun así no es religiosa. Siempre encuentran una manera de salirse de las reglas de conducta y los mandamientos. Siempre pueden encontrar una salida por la puerta trasera. Y el carácter puede darte, como máximo, una seudo máscara tan fina como la piel; ni siquiera como la piel: basta rascar un poquito a vuestros sanos y encontraréis a la bestia escondida detrás. En la superficie parecen bellos, pero solo en la superficie.

Yo no quiero que seáis superficiales; quiero que cambiéis de verdad. Pero un auténtico cambio solo se produce en el centro de vuestro ser, no en la circunferencia. El carácter es como pintar la circunferencia; la conciencia es la transformación del centro. 

En el momento que empiezas a ver tus defectos estos empiezan a caer como hojas secas. Y entonces, ya no hay que hacer nada más. Con verlos es suficiente. Lo único que hace falta es ser consciente de tus defectos. Con esa conciencia, empiezan a desaparecer, se evaporan.

Uno solo puede seguir cometiendo los mismos errores si es inconsciente de ellos.  Cuando uno es inconsciente sigue cometiendo los mismos errores, y aunque intente cambiar seguirá cometiendo el mismo error con alguna otra forma, en alguna otra variante ¡Los hay de todos los tamaños y formas! Puedes intercambiarlos, sustituir unos por otros, pero no puedes librarte de ellos porque en el fondo tú no ves que eso sea un defecto. Puede que otros te lo digan, porque ellos lo ven...

Por eso todo el mundo se considera a sí mismo tan bello, tan inteligente, tan virtuoso, tan santo... y nadie más está de acuerdo. La razón es bien sencilla: miras a los otros y ves su realidad, pero en lo referente a ti mismo mantienes ficciones, hermosas ficciones.

Todo lo que sabes de ti mismo es más ó menos un mito; no tiene nada que ver con la realidad.  En cuanto uno ve sus propios defectos, se produce un cambio radical. Por eso todos los Budas de todas las épocas han enseñado una sola cosa: conciencia. No te enseñan carácter; el carácter lo enseñan los sacerdotes, los políticos, pero no los Budas. Los Budas te enseñan conciencia, pero no conciencia moral.

Esta conciencia moral es una jugarreta que te hacen otros; otros te dicen o que está bien y lo que está mal. Te meten ideas a la fuerza, y te las meten desde que eres muy pequeño.

Cuando eres tan inocente, tan vulnerable, tan delicado que existe la posibilidad de dejar huella en ti, de dejar una impresión. Te han condicionado desde el principio mismo. A este condicionamiento lo llaman «conciencia» y esa conciencia domina siempre toda tu vida. La conciencia moral es una estrategia de la sociedad para esclavizarte.

Los Budas enseñan conciencia. Esta conciencia significa que no tienes que aprender de otros lo que está bien y lo que está mal. No hay necesidad de aprender de nadie, solo tienes que ir hacia dentro. El viaje al interior es suficiente: cuanto más profundices, más conciencia se libera. Cuando llegas al centro estás tan lleno de luz que la oscuridad desaparece.


Osho

La conciencia es lo auténtico, el carácter es una falsa entidad.

Todo mi mensaje es que necesitas una conciencia, no un carácter. La conciencia es lo auténtico, el carácter es una falsa entidad. El carácter es necesario para los que no tienen conciencia. Si tienes ojos, no necesitas un bastón para tantear tu camino, para andar a tientas.  Si puedes ver, no tienes que preguntar a otros dónde está la puerta.

El carácter es necesario porque la gente está inconsciente. El carácter es solo un lubricante; te ayuda a vivir tu vida de un modo más suave. George Gurdjieff decía que el carácter es como un amortiguador, como los topes de los vagones de tren. Entre cada dos vagones hay topes; si algo ocurre, esos amortiguadores impiden que los compartimentos choquen. O como los amortiguadores de los coches: son muelles para rodar con suavidad.

Los muelles absorben, los choques, amortiguan los choques. Eso es el carácter: un amortiguador de choques.

A la gente se le dice que sea humilde. Si aprendes a ser humilde, eso te sirve de amortiguador de choques. Si aprendes a ser humilde, podrás protegerte de los egos ajenos. No te harán tanto daño, porque eres una persona humilde. Si eres egoísta, te harán daño una vez tras otra -el ego es muy sensible-, así que proteges tu ego cubriéndolo con una manta de humildad. Es una ayuda, te da una cierta suavidad. Pero no te transforma.

Mi trabajo consiste en la transformación. Esta es una escuela alquímica. Quiero que te transformes, de la inconsciencia a la conciencia, de la oscuridad a la luz. No puedo darte un carácter; solo puedo darte penetración, conciencia. Me gustaría que vivieras momento a momento, no siguiendo una pauta que te doy yo o que te da la sociedad, la iglesia, el estado.

Me gustaría que vivieras siguiendo tu propia y pequeña luz de la conciencia, según tu propia conciencia. Debes responder a cada momento. El carácter significa que tienes respuestas preparadas para todas las cuestiones de la vida, así que cuando se presenta una situación tú respondes según la pauta prefijada. Dado que respondes con una respuesta preparada, eso no es una verdadera respuesta, es solo una reacción. El hombre de carácter reacciona, el hombre de conciencia responde: asimila la situación, refleja la realidad tal como es, y actúa basándose en ese reflejo. El hombre de carácter reacciona, el hombre de conciencia actúa. El hombre de carácter es mecánico, funciona como un robot. Tiene un ordenador en su mente, lleno de información; pregúntale cualquier cosa y de su ordenador saldrá una respuesta ya preparada.

Un hombre de conciencia simplemente actúa en el momento, sin guiarse por el pasado o por la memoria. Su respuesta tiene una belleza, una naturalidad, y es una respuesta fiel a la situación. El hombre de carácter siempre se queda corto, porque la vida está cambiando constantemente; nunca es la misma. Y tus respuestas son siempre las mismas, nunca crecen.  No pueden crecer, están muertas.

Cuando eras niño te dijeron ciertas cosas; siguen ahí. Tú has crecido, la vida ha cambiado, pero la respuesta que te dieron tus padres o tus profesores o tus sacerdotes sigue estando ahí. Y si algo ocurre, tú funcionarás según esa respuesta que te dieron hace cincuenta años. Y en cincuenta años ha bajado mucha agua por el Ganges. La vida es totalmente diferente.

Decía Heráclito que no puedes bañarte dos veces en el mismo río. Y yo te digo que no puedes bañarte en el mismo río ni una sola vez; el río fluye demasiado rápido.

El carácter está estancado; es una charca de agua sucia. La con ciencia es un río.


Osho

la conciencia es una llave maestra. Abre todas las cerraduras de la existencia.

"EL único pecado es la inconsciencia y la única virtud es la conciencia. Lo que no se puede hacer sin inconsciencia es pecado.  Lo que solo se puede hacer mediante la conciencia es virtud. Es imposible cometer un asesinato si eres consciente; es imposible ser violento en forma alguna... si eres consciente.  Es imposible violar, robar, torturar... todo eso es imposible si hay conciencia. Solo cuando la inconsciencia predomina, en las tinieblas de la inconsciencia, toda clase de enemigos penetran en ti.

Buda decía: «Si hay luz en una casa, los ladrones la evitan; y si el vigilante está despierto, los ladrones ni lo intentan. y si hay gente andando y hablando dentro, y los habitantes todavía no se han quedado dormidos, no es posible que los ladrones entren, ni siquiera se les ocurre pensar en ello.»

Exactamente lo mismo ocurre contigo. Eres una casa sin ninguna luz. El estado ordinario del ser humano es el funcionamiento mecánico: Homo mechanicus. Solo tienes de humano el nombre; por lo demás, eres solo una máquina adiestrada y habilidosa, y cualquier cosa que hagas será errónea. y recuerda, digo que cualquier cosa que hagas; ni siquiera tus virtudes serán virtudes si estás inconsciente. ¿Cómo vas a poder ser virtuoso estando inconsciente? Detrás de tu virtud vendrá un gran, un enorme ego. Tiene que ser así. Incluso la santidad, practicada, cultivada con gran trabajo y es fuerzo, es fútil. Porque no acarreará sencillez y no acarreará humildad, y no acarreará esa gran experiencia de lo divino, que solo se da cuando el ego ha desaparecido. Vivirás una vida respetable como santo, pero tan pobre como la de cualquier otro: podrida por dentro, una existencia sin sentido por dentro. Eso no es vida, es solo vegetar. Tus pecados serán pecados, tus virtudes también serán pecados. Tu inmoralidad será inmoralidad, tu moralidad también será inmoralidad.

 Yo no enseño moralidad, ni enseño virtud... porque sé que sin -conciencia-son solo pretensiones, hipocresías. Te hacen falso. No te liberan, no pueden liberarte. Por el contrario, te aprisionan.

Solo una cosa es suficiente: la conciencia es una llave maestra. Abre todas las cerraduras de la existencia. La conciencia significa vivir momento a momento, estar alerta, consciente de ti mismo y consciente de todo lo que ocurre a tu alrededor en una respuesta momento a momento. Eres como un espejo, reflejas. Y reflejas de un modo tan total que todo lo que se hace basándose en ese reflejo está bien hecho porque encaja, está en armonía con la existencia. En realidad no surge en ti, no eres tú el hacedor. Surge en el contexto total: la situación, tú y todo lo demás participáis en ello. De esa totalidad nace el acto. No es tu acto, tú no has decidido hacerlo así. No es una decisión tuya, no es idea tuya, no es tu carácter. No lo estás haciendo tú, solo estás dejando que ocurra.

Es como si salieras a pasear a primera hora de la mañana, cuando el sol aún no ha salido, y encuentras una serpiente en el camino. No hay tiempo para pensar. Solo puedes reflejar, no hay tiempo para decidir qué hacer y qué no hacer. ¡Saltas inmediatamente! Fíjate en la palabra inmediatamente: no se pierde ni un solo instante; saltas inmediatamente fuera del camino. Más tarde, podrás sentarte bajo un árbol y pensar en ello: qué ocurrió, cómo lo hiciste, y te puedes dar una palmadita en la espalda por haberlo hecho bien. Pero en realidad, tú no lo hiciste; es algo que ocurrió. Ocurrió en un contexto total. Tú, la serpiente, el peligro de muerte, el esfuerzo de la vida por protegerse... y mil y una cosas más, todo forma parte. La situación total ocasionó el acto. Tú solo fuiste un médium.

Ahora bien, este acto encaja. Tú no eres el hacedor. En términos religiosos, podríamos decir que Dios lo ha hecho por medio de ti. Eso no es más que una manera religiosa de hablar, nada más. El todo ha actuado por medio de la parte.
Esto es virtud. Nunca te arrepentirás de ello. Y es un acto verdaderamente liberador.  En cuanto ocurre, ha terminado. Quedas otra vez libre para actuar; no llevarás esa acción en la
cabeza. No pasará a formar parte de tu memoria psicológica. No dejará ninguna herida en tu interior. Fue tan espontáneo que no dejará ninguna huella. Este acto nunca se convertirá en un karma. Este acto no dejará ninguna marca en ti. El acto que se convierte en un karma es el que no es un verdadero acto sino una reacción: algo que procede del pasado de la memoria, del, pensamiento. Eres tú quien decide, quien elige. No surge de la conciencia, sino de la inconsciencia.  Entonces, todo es pecado.


Osho

solo puedes cambiarte a ti mismo.

Carga tú con la responsabilidad. Sé responsable, porque entonces se podrá hacer algo. Solo puedes hacer algo contigo mismo. No puedes cambiar a ninguna otra persona del mundo, solo puedes cambiarte a ti mismo. Esta es la única revolución posible. La única transformación posible es la propia. Pero esto solo se llega a considerar cuando nos sentimos responsables

Osho

No aplaces. Vive aquí y ahora.

Estamos siempre aplazando. Ese aplazamiento se convierte en un diálogo interior, en un monólogo interior. No aplaces. Vive aquí y ahora. Cuanto más vivas en el presente, menos necesitarás esa constante actividad mental, ese constante pensar. ¡Lo necesitarás cada vez menos! Está ahí a causa de los aplazamientos y seguimos aplazándolo todo. Vivimos siempre en el mañana, que nunca llega y no puede llegar; es imposible. Lo que llega es siempre el hoy, y nosotros seguimos sacrificando el hoy al mañana, que no existe. Entonces la mente sigue pensando en el pasado, que ya has destruido, que has sacrificado en aras de algo que aún no ha llegado. Y después sigues aplazando las cosas para otros mañanas.

Sigues pensando que lo que te has perdido lo conseguirás en algún momento futuro.
¡No lo conseguirás! Esa constante tensión entre pasado y futuro, ese constante perderse el presente, es el ruido interior. Si no lo paras, no puedes caer en el silencio. Así que lo primero es intentar ser total en todo momento.

Y otra cosa: tu mente es tan ruidosa porque siempre estás pensando que los causantes son otros, que tú no eres responsable. Y así, sigues pensando que en un mundo mejor -con una esposa mejor, con un marido mejor, con hijos mejores, con una casa mejor en un sitio mejor todo irá bien y tú podrás quedar en silencio. Crees que no estás en silencio porque todo va mal a tu alrededor, y así cómo vas a poder.


Osho