miércoles, 14 de noviembre de 2012

El cielo o el infierno


Uno de los grandes filósofos de nuestra época, Bertrand Rus-sell, declaró enfáticamente: «Si hay un cielo y un infierno, yo quiero ir al infierno». ¿Por qué? Simplemente para no estar con los santos, porque el cielo debe de estar lleno de esos santos muertos, aburridos y polvorientos. Y Bertrand Russell piensa: «No toleraría su compañía ni siquiera un minuto. ¿¡Imaginarme pasar toda una eternidad rodeado para siempre de cadáveres que no conocen el amor, que no conocen la amistad y que nun­ca van de vacaciones...!?».
Un santo es santo los siete días de la semana. No le está permitido divertirse como un ser humano ni siquiera un día, aunque solo sea el domingo. No, permanece rígido y su rigidez sigue au­mentando a medida que pasa el tiempo. Comprendo la elección de Ber­trand Russell de ir al infierno porque entiendo lo que quiere decir. Está di­ciendo que en el infierno te encuen­tras a las personas más divertidas del mundo: los poetas, los pin­tores, los espíritus rebeldes, los científicos, la gente creativa, los bailarines, los actores, los cantantes o los músicos. ¡El infierno debe de ser realmente un cielo porque el cielo no es más que un infierno!

Osho

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