lunes, 20 de enero de 2014

Quien no se ama a sí mismo, odia, tiene que odiar...

¿podría hablarnos de la diferencia entre el amor propio bien entendido y el orgullo egoísta?

Existe una gran diferencia entre ambos, aunque pueden resultar muy parecidos. Un amor propio bien entendido es un gran valor religioso. La persona que no se ama a sí misma no será capaz de amar a nadie. La primera oleada del amor tiene que rodearte a ti mismo. Tienes que amar tu propio cuerpo, tu alma, tu totalidad.

Y eso es algo natural, porque si no, no podrías sobrevivir. Y también es bello, porque te embellece. La persona que se ama a sí misma se vuelve grácil, elegante. La persona que se ama a sí misma está abocada a ser silenciosa, más meditativa, con una actitud hacia la oración más marcada que la que no se ama a sí misma.

Si no quieres tu casa, si no te gusta, no la limpiarás; si no te gusta no la pintarás, no la rodearás de un hermoso jardín ni le pondrás un estanque con lotos. Si te amas a ti mismo crearás un jardín a tu alrededor, intentarás desarrollar tu potencial, intentarás expresar todo lo que hay en tu interior. 

Si te amas, te regarás y te nutrirás.  Y ya verás qué sorpresa si te amas a ti mismo: los demás también te amarán.
Nadie ama a quien no se ama a sí mismo. Si ni siquiera puedes amarte a ti mismo, ¿quién va a molestarse en hacerlo? Y quien no se ama a sí mismo no puede permanecer
neutral.

Recuérdalo: en la vida no existe la neutralidad.
Quien no se ama a sí mismo, odia, tiene que odiar... la vida no conoce la neutralidad. La vida siempre supone una elección. No amar no significa que puedas mantenerte en ese estado sin amor; por el contrario, odiarás.

Y la persona que se odia a sí misma se vuelve destructiva. Y la persona que se odia a sí misma odiará a todos los demás, será violenta y colérica, siempre estará enfadada. Si una persona se odia a sí misma, ¿cómo puede esperar que la amen los demás? Su vida quedará destruida. El amor propio es un gran valor religioso.

Osho

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