domingo, 8 de diciembre de 2013

Nadie es inferior y nadie es superior, porque cada individuo es único, y no existe comparación posible.

Te atormenta la idea del éxito... La idea del éxito es el mayor desastre que ha sufrido la humanidad, la idea de que hay que tener éxito. Y el éxito significa que hay que competir, que hay que luchar, no importa por qué medios, buenos o malos. Una vez que alcanzas el éxito, todo está bien. Lo importante es lograrlo, y aunque lo alcances por malos medios, cuanto hayas hecho está bien. El éxito cambia la cualidad de todos tus actos, transforma los medios malos en buenos.

De modo que lo que se plantea es lo siguiente: ¿cómo triunfar? ¿Cómo llegar a lo más alto? Y naturalmente, muy pocas personas pueden llegar a lo más alto. Si todo el mundo intentara llegar al Everest, ¿cuántas personas podrían estar en la cima? No hay mucho espacio, y solo una persona puede estar allí cómodamente. Y los millones que también se esforzaban por lograrlo se sentirían fracasados; la desesperación se adueñaría de sus almas. Empezarían a sentirse mal.

La educación que os han dado, eso que llaman educación, es errónea, totalmente perniciosa. Vuestros colegios y universidades os corrompen. Crean la desdicha, son las fábricas de los infiernos, pero de una forma tan bonita que no os dais cuenta de lo que ocurre. El mundo entero se ha convertido en un infierno debido a esa educación errónea. Cualquier educación basada en la idea de la ambición creará el infierno en la tierra. Ya lo ha logrado.

Todos sufren y se sienten inferiores. Es una situación verdaderamente extraña.

Nadie es inferior y nadie es superior, porque cada individuo es único, y no existe comparación posible. Tú eres tú, simplemente tú. No puedes ser nadie más, ni falta que hace. Y no necesitas hacerte famoso, no necesitas triunfar a ojos del mundo. Esas ideas son absurdas.

Lo único que necesitas es ser creativo, amar, tener conciencia, meditar... Si notas que la poesía empieza a surgir en tu interior, escríbela para ti mismo, para tu mujer, para tus hijos, tus amigos... y olvídate del asunto. Cántala, y si nadie la escucha, cántala a solas y disfrútala. Acércate a los árboles, que ellos la apreciarán y aplaudirán.

O habla con los animales, que te entenderán mucho mejor que los estúpidos seres humanos a quienes los conceptos erróneos de la vida llevan corrompiendo siglos y siglos.

La persona ambiciosa es un problema patológico.



Osho

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