martes, 3 de septiembre de 2013

No eres dueño de ti mismo.

Solo del silencio surge la acción. Si no estás en silencio si no sabes cómo sentarte en silencio o estar de pie en silencio, en profunda meditación, cualquier cosa que hagas será una reacción, no una acción. Reaccionas. Alguien te insulta, como si apretara un botón, y tú reaccionas. Te pones furioso, saltas sobre él.. ¿y a eso lo llamas acción? No es acción, fíjate bien, es reacción..ÉI es el manipulador y tú el manipulado. Él ha apretado un botón y tú has funcionado como una máquina. Como cuando aprietas un botón y se enciende la luz, y vuelves a apretarlo y la luz se apaga. Eso es lo que la gente te hace a ti. Te encienden y te apagan.

Alguien viene y te elogia, y se te hincha el ego y te sientes de maravilla. Después viene alguien y te pincha; y caes al suelo deshinchado. No eres dueño de ti mismo.

Cualquiera puede insultarte y ponerte triste, furioso, irritado, molesto, violento, loco. Y cualquiera puede elogiarte y hacerte sentir en las alturas, puede hacerte sentir que eres el más grande, que Alejandro Magno no era nadie en comparación contigo. Actúas según las manipulaciones de otros. Eso no es verdadera acción.

Buda pasaba por un pueblo y salió gente a insultarle. Le lanzaron todos los insultos que conocían, todas las palabrotas que sabían decir. Buda se quedó allí parado, escuchó en silencio, con mucha atención, y después dijo:
-Gracias por acudir a mí, pero tengo prisa. Tengo que llegar al próximo pueblo, donde me están esperando. Hoy no puedo dedicaros más tiempo, pero mañana, cuando pase de regreso, tendré más tiempo. Podéis volver a reuniros, y si queda algo que queráis decir no hayáis podido decirme hoy, me lo podréis decir mañana. Pero hoy tenéis que disculparme.

Aquella gente no daba crédito a sus oídos y sus ojos: a este hombre no le ha afectado lo que decimos, ni siquiera le ha distraído. Uno de ellos preguntó: .
-¿No nos has oído? Te hemos insultado a base de bien y ni siquiera has respondido.
-Si queríais que respondiera -dijo Buda-, habéis llegado demasiado tarde. Deberíais haber venido hace diez años, y entonces les abría respondido. Pero en estos diez años he dejado de ser manipulado por los demás. Ya no soy un esclavo. Soy dueño de mí mismo.

Actúo por mi propia cuenta, no por cuenta de ningún otro. Actúo según mis necesidades interiores. No podéis obligarme a hacer nada. Todo está muy bien: queríais insultarme y me habéis insultado. Sentios satisfechos; habéis hecho vuestro trabajo a la perfección. Pero en lo que a mí respecta, no recibo vuestros insultos, y si no los recibo no significan nada.

Cuando alguien te insulta, tienes que convertirte en un receptor; tienes que aceptar lo que él dice, solo entonces puedes reaccionar. Pero si no aceptas, si te limitas a quedarte distanciado, si mantienes la distancia, si permaneces en calma, ¿qué puede hacer él?

Dijo Buda: «Es como si alguien arroja una antorcha encendida al río. Seguirá encendida hasta que llegue al río. En el instante en que cae en el río, el fuego se apaga. El río lo enfría. Yo me he convertido en un río. Podéis dirigirme insultos... son fuego cuando los lanzáis, pero en el momento en que llegan a mí, mi calma apaga su fuego. Ya no hacen daño. Tiráis espinas... pero al caer en mi silencio se transforman en flores. Yo actúo según mi naturaleza intrínseca.» Esto es espontaneidad..

El hombre de conciencia, de conocimiento, actúa; El hombre que no es consciente, el inconsciente, el mecánico el robot, reacciona.


Osho

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